jueves, julio 27, 2017

   Este septiembre la poesía huele a invierno. 
   Las carreras empiezan, y no frenarán hasta escribir el último punto en el sonido de la madrugada.
   El pasillo desprende aromas de los 70´s y movimientos de pajas de los adolescentes.
   Perder el mundo entre las sábanas está de moda para no mirar a la cara al futuro, como aquel polvo de la noche anterior, sin acordarse de su nombre.
   Por alzar una copa de vino blanco a aquella señora que me enseñó a medir el tiempo y con ello, a tomar el pulso al momento. Gracias por hacerme grabar todos los "Estuve aquí" del instante. Qué no haría sin mí.
   Pero estos viajes por el tiempo me dan la cordura necesaria para adelantarme en los tejidos del pasado.
   Vergüenza, ven y dame un ataque de risa para no volver a levantarme.

miércoles, julio 26, 2017

   Eres solo un minuto.
   El último trago de mi copa de vino.
   El viaje a paso lento entre mis seis montes, elevándose poquito a poquito para abrazar tus cordilleras.
   El tiempo libre que arremete contra mis dientes y escapa por la puerta entreabierta.
   La persona que no duerme en mi cama, pero que se pasa los días en ella.
   La tinta de mis labios secos y agrietados, iluminados por una lámpara llena de relámpagos muertos y copas ahogadas en hielo en la mitad del calendario, con polvo y pelos de perro de por medio.
   Entre un tiempo indeciso y con sonidos de pisadas por el pasillo.

martes, julio 25, 2017

   Y dije y dijo y no paró. Habló hasta terminar el sonido en una cascada oscura de minutos interminables, equivocándose de sílabas a cada salto consonántico.
   El tiempo le ganó la batalla, la guerra y ocupó todo su territorio, en llantos que sabían a medicamento dispensado en bolsa. Sentada en el sillón de cuero gastado, oliendo a la primera o segunda.
   Queriendo salvajemente, en modo vieja escuela. Discutiendo en escaleras, soltándose más en la barra y sujetador que nunca. Sin anestesia nunca más y bailando en saco de huesos, deslumbrándose con el ámbar.
   Si pasea por el puerto, muere en cada retrato de habla cualquiera. Y un bidi bom aporrea su casa hasta el último diente, y por eso se deja marear a cada paso que da. Sin perderse.

lunes, julio 24, 2017

   Demasiado. Piensa. Respira. Despierta. Cierra los ojos.
   Aquí está la frontera. Qué vida. Dónde está.
   Qué hago. Responde. Cierra aquella puerta que se te ha quedado abierta por la que trasluce una voz rítmica.
   Respira. Blanco. No. Abre.
   ¿Qué palabras son las mejores? Describe la arboleda del universo negro ligeramente iluminado por aquellas manos, que se extienden y no paran de crecer y derramarse como un cuerpo en mi cama.
   Suspira. Busca la frontera. Blanco. Manchas de tinta. Dónde. Blanco. Aquí.
   ¿Por qué escribir con palabras tan poco sentidas asentadas en mi bolígrafo de 0,5?
   Derrota. Palabras. Cama. Cuna. Manos. Frío. Dónde. Allí. Aquí.
   Qué ligera es esta tierra que cambia continuamente en cursivas y encuadernaciones. Dejándose vencer a los golpes de letras. Y es que solo escribo con 27.
   A ver si alcanzo a la primera y la última para columpiarme de ellas hacia mi vida en tinta.
  Empecemos por estas mentiras que se enamoran y acarician la piel desnuda llena de luz por los tatuajes de sus estrellas.
  Sí, nos precipitamos al mirar al acantilado de cerca. Como hacer terremotos en las líneas imaginarias de mis cuadernos.
   La humeante voz que clarea la cortina de los ojos negros. No. Amor no.
   Solo anhelo de una vida anterior.

domingo, julio 23, 2017

   ¿Cuál es el momento de la izquierda?
   ¿En qué momento toqué las cuerdas de mis venas y quise hacer una sinfonía llamada: "Tenue"?
   Se abren las paralelas de un atardecer rojo como una intención, que toca despacio entre la lluvia. El filo de una realidad fría.
   Se acostumbra al roce y, a surcar una fina línea de horizonte perdida en la niebla de un piano enamorado de un violín.
   ¿Qué sed de sentido es esta, que se esconde entre las flores de una falda o entre los agujeros de un fusilado?
   ¿En qué momento dejó de sentir la izquierda? Que se muere entre la ironía y el rechazo para tirarse por la ventana.
   Se respeta a la soledad violándola con palabras fáciles en una construcción bomba.
   Corre a donde sea que te hayan mandado y encuentra lo que quieres para no verlo nunca.
   Ese momento en el que se deja de sentir la izquierda, es cuando ya está floreciendo el rocío de una noche espantada. El momento en el que aparece una marca que no vivirás jamás.

martes, mayo 16, 2017

Vivirte, mala manera

   Estoy buscando un sentimiento que sea rentable a este insomnio de horas tardías. A este derrame descontrolado de alcohol en mi ropa y el calor absoluto centelleando en mi entrepierna.
   También querría hallar alguna respuesta a esta incesante repetición entre paseos de la oscuridad a mi casa, y hacerte mío entre los acantilados que desbordan estelas de pasos.
   Quiero dejar de repetir pastilla por semana para acordarme de que una vez tuve sueños que surcaron la realidad, que bombardearon mis ojos y, las mantas me desgarraban para formar parte de ellas.
   Pero esta noche no ha sido justa, y no pude convertirme en fiera a jornada completa, trasnochándote y b(v)ersarte un poco.
   Y para comprenderte, lo hago a través de tu pecho, salido a toda velocidad, que anda en busca y captura por otro yo alocado e hiperestesiado, con chutes de saliva que queman en toda clavícula.