lunes, noviembre 13, 2017

   He visto cómo el rincón se adueñaba del alma y se hacía más grande. 
   Las lágrimas creaban sus riberas por mejillas reventadas y se adueñaban de cada surco de piel, abriéndose paso para mezclarse con el dolor imperante, conquistando el cuerpo perdido en una losa blanca.
   Se deja dibujar lo que será para dejar de ser.
   Y no hay forma de que la tierra realmente se la trague si no hay nada más que exhalaciones. 
   Se dice pobre alma rota, y contra el acantilado del faro se deshace en la sal de las rocas, formando por fin la fuerza de cada ola, siendo de vez en cuando un arcoiris de tiempo limitado. 
   Burdeos se desliza por las paredes, cubiertas de flores y plantas secas de un extraño verde asesino y sensible. Se deja de "pensar por" y comienza el "sentir gracias a". 
   Una suave voz se abre entre las cortinas negras manchadas de una luz brillante que no se va.
   Te dejas morir demasiadas veces en la bañera con la punta de un cañón en cada ojo. 
   Ese verde asesino resbala por tu garganta demasiado deprisa como para no quedarse dormida entre toda esa ropa mojada. 
   Tanta música abierta y tantos libros sonando...
   No te concentras en la plata que toma tu piel a mentiras, ocultando el alma. 
   Y en los armarios llaman los fantasmas del presente, con los años arrastrando.
   Y que el humo de ese cigarro mal fumado se adueña del ambiente de encanto de tristeza, pintando con suspiros.

domingo, octubre 08, 2017

   Y como por el cielo, mordisqueado por ratones, deja escapar suspiros como lo hacen los dioses de las constelaciones.
   Se deja bailar por otra época, enmascarado por la alegría, la música y las fantasías de una noche a sentimiento abierto, por el que cruza el camino con pasos felinos.
   Pero también se arrastra por enredaderas profundas, que trepan cielos transparentes. Aunque siempre tiene oportunidad de dejarse volar con el viento temporada.
   Acunado en un lecho de sábanas negras espera a su luna, esta noche sin ser escasa. Desnuda y brillante, la acompaña su séquito de brisas de ladrones y asesinos de épocas pasadas.
   Lleva todo el sentimiento en los huesos, quemándoselos, hasta que no queda ni aire, murmurando algún extraño  pensamiento en una lengua ex-terrenal.
   Solo mira el pasillo blanco que le abre hacia una puerta siempre cerrada, que no sabe si traspasar. Pero el "no" es una palabra que le pesa la vida.

martes, agosto 22, 2017

Irse por los huesos

   Deshazte en risas o en un saco de huesos, lo que tú prefieras.
   No hay forma de sacarte un Mr. Darcy, pero sí un Heathcliff, de una bolsa rota de suerte.
   Con esos zapatos gastados no podremos bailar el chirriante vals del 92. 
   Sigues respirando, con mis lirios llorando a tu lado porque decides calcinarte en tu propio cuerpo.
   En tu esqueleto no florece el alma que se escapa por tu ombligo.
   Tu tatuaje de rosa se desvanece junto a tus músculos, y en tus pómulos solo crecen lágrimas de gotero.
   Te hundes en una cama de muchos y, tendrás el color de las sábanas.
   Forzamos sonrisas sin energía y significado.
   Todo por tenerte ahí tumbado comiendo aire.
   Ven. y siente el frío del puente conmigo, el sudor del arte, el calor del té en una cita a regañadientes, la molestia de salir desmarcado del cuadro de enfoque.
   Créeme y come.

domingo, agosto 13, 2017

   Manchas mis sábanas con tu  presencia y mi almohada con tus intenciones, que van de cero a cien sin calarse. Ni un solo error.
   Solo curvas cerradas a esta velocidad y, para hurgar en la noche, ninguna disculpa.
   Especie en extinción, en qué hora decidí dejarte vivir. Deja de reírte de mí y mira por dónde vas, que atraviesas abismos sin respuestas, ni salidas.
   Eres la mano en las bragas de otra, difuminándote entre las  nubes de mármol y una ventisca improvisada a estas edades, gritando injurias sin sentido.
   Y sin la energía suficiente, vengas de esta manera a una disputa sin fin.

viernes, agosto 11, 2017

   Si por mí fuera me desnudaría en la nieve y me acostaría con ella esta noche, la primera y la única que merecería la pena sin drogas duras que guardo bajo los ladrillos del colchón.
   Si por mí fuera...
   Si por mí fuera me cortaba la garganta para saber qué elecciones tomaré en el futuro. Si tengo que dejar florecer o huir de mi apartamento en llamas.
   Porque no sé quién soy ni qué soy.
   Porque no tengo más oportunidades en este aire que corre sin horarios por cada estación sin vías.
   Si por mí fuera dejaría romper mis pantalones en cada espina que atraviesa mi corazón, sin cariño, desvergonzado, que sabe que se lo merece.
   Si por mí fuera dejaría que mi vida durase una canción, pero tengo miedo a que termine para que vuelva a empezar, que la pausa es el salvavidas más triste de la inundación de mis ojos. 
   Sí, si por mí fuera rellenaría los huesos de mi boca, pero los tengo tan escritos y silenciados que, simplemente, busco un sueño entre tanta pesadilla para dejar de desear algo incomprensible.
   Algo tan ideal que no puede ser verdad.
   Estos neones no alumbran nuestras caras, tan perdidas como nuestros sentimientos en el fondo de una copa.
   Y es verdad que ya no podemos entender la poesía escrita a años en aquel baño alejado de la realidad, como nuestros ojos, que ya no pueden trepar por los versos.
   Los entrelazamos erróneamente como la ambición, que crece en este sofoco danzante de gotas amarillas, las que limpian nuestra comisura.
   Aquí no existe el frío ni el silencio y, la calma nunca se concibió.
   Escóndete en las sombras para ver ilusiones. 
   Pierde la fuerza y deja de entender.