martes, febrero 21, 2017

   Me ahogo y no tengo ganas de llorar.
   Me pierdo. Entre letras y espacios en blanco tengo ganas de sangrar.
   Decisiones, decisiones. Esta rapidez va a acabar conmigo porque no sé nada y, no me lo puedo permitir.
   Qué son estas malditas mentiras que pintan con flores a las mentes vacías.
   Por qué esta voz resonante, hueca no para de vivir en lo más profundo de mi cráneo, que pronto romperá.
   Columpiaré mi cuello en esta espera de media hora, que terminará en cinco minutos. Y dejaré arrastrar por el suelo inestable mis manos amputadas por la pena de algunas cuerdas.
   Una vida en círculo que no cesa. Que termina y nunca se sabe si empieza. Pero se agota como las repeticiones de las horas de un reloj.
   Maldita sea.

lunes, enero 16, 2017

   Piso una huella, pero no marco mi camino. No sé ser el aire de un mundo, pero cuando lo toco se convierte en un efecto mariposa. 
   Encadenado. Siempre atrapado en la misma eternidad, viendo cómo cada día su creadora se convierte en un trabajo póstumo.
   No sé vestir a mis letras de otra forma, una por una. Más llenas de sentimientos, de mares, de volcanes, de ventiscas y tormentas, de errores de dirección, de llamadas perdidas y condones rotos, que yo misma.
   Nacen, mirándome en un adiós y termina con una caricia a mi cuaderno. Se formaron en una melodía de 3:32 efímera, con un eco que retumba en la arena, donde nunca duermo y siempre, siempre, siempre, siempre, siempre se enroscan a mi cuello. 
   Ahorcándome de locura por escuchar el asesinato de mis notas, de cortes que caen al vacío que no se olvida y no baja por la garganta.
   Claro que salto sobre el arrepentimiento, pero me retiene en un laberinto que ni siquiera entiendo. Creando ilusiones de lo que creo que he hecho, paseándose como un vecino, una madre.
   No se entiende, no lo entiendo.

lunes, diciembre 19, 2016

   Sigo llevando el día de tu cumpleaños en las bragas, recordando aquellos párrafos que te escribí en una cama soleada que te daba para hacerla tuya conmigo dentro.
   Sí. Despiértame sin besos, pero con un gran suspiro final al compás. 
   Con estas cosas haces que crezcan flores entre la soga cuando juego a ahorcarme a llantos, sobre todo, cuando intentas dibujarme la columna de abajo arriba, a mordiscos y besos.
   Cada vez que lo consigues no puedo moverme del gusto y ni uno más me completa año tras año.
   Espero un grito seguido de una suavidad violenta que se pierde y divaga para seguir volviendo.
   No te engañes, nunca he estado allí y ya me estás soñando en mentiras de colores.
   Mentiras de horas, de días, de piel, de besos, de miradas que hacen todo.
   Sí. Es verdad que tu cumpleaños lo tengo tatuado en mi tinta porque casualmente es mi número favorito y tú solo pasabas por allí en aquel momento.

martes, diciembre 13, 2016

   El suicidio paga por palabras sin sentido y monstruosamente incomprensibles. Dejando puntos en las sombras de algún árbol caído del arrepentimiento.
   El resto de lo que fuimos queda pegado a la suela de nuestros zapatos sin vida por camino. A ningún destino, llorando por viaje.
   Equivocándose a dos palabras por frase de cada piedra en la carretera con rumbo a la cama, para aprender a entender.
   Cada vez. Todo se vuelve tuyo y olvidas, sin fijarte en el odio radiante en cada pupila.
   Porque la palabra héroe solo es palabra, que la realidad solo miente.
   ¿En qué te has convertido Vida sino en un arsenal de interés?
   Todo lo que me separa del mundo es el dulce tachón a mis letras.

lunes, noviembre 21, 2016

   La suavidad de la pena viaja en carros de plata por los cráteres de la luna y las pieles que rozan el oro sin alas.
   Tan efímero es el momento cuando preguntamos dónde está, ya viaja por los rizos de alguna señora con tantas amarguras como las lágrimas de alguna doncella guarda-secretos, que utilizamos para las sogas calla-bocas.
   Escribimos con tantos errores como hablamos, manchando las hojas de tanta sangre y piel desprendida, cual carnicería marcada.
   ¿Por qué nunca encontramos un sentido entre los dedos encendidos de todas aquellas manos atronadoras que aclamas cabezas?
   Preguntas tan largas con traducciones complicadas y con un significado abismal.
   El miedo a no entender la poesía, aquel con el que crecí, se acuesta todos los días en mi cama a contemplar la hora mágica de la luz y la nuestra.
   Los puntos se expanden tanto que averiguamos qué trazo del pinto es el primero.
   ¿Qué ojos ven?
   Bocetos de vida.

miércoles, noviembre 16, 2016

  Besamos tantas enfermedades como amantes de camillas chirriantes, con flores estampadas en un vestido vacío de huesos con florecimiento de deseos en cada temporada.
   El sol gotea y se vacía gritando, agonizando y explotando en cada una de esas gotas.
   Estallar en un silencio tan vil que se atreve a brillar y a no comprender a la nada infinita separada por el ser.
   Escribir en una letra tan airada que el odio nos corta las manos y los ojalás.
   Ojalá el mundo, ojalá el amor, ojalá vida y sigue siendo un no ser en pesadillas llenas de estrellas luminosas y ardientes. 
  Si sembramos locuras y nos perdemos en las cuevas del tiempo, puede que todo se arregle y cavemos las mentiras e ilusiones de las que está llena esta bomba, atrapada en una guerra ya anciana.
   No habrá comas que separen los tiempos de paz de los de miradas-granada.
   No sentir, no decir, no declarar.
   Confundir y no comprender que la vida sigue ahí.

martes, noviembre 15, 2016

   Si vamos a ser felices que sea en la oscuridad en la que nací aquel febrero con nota cursiva, 
con un cerebro tan grande como para ocultar la pena y tomemos café de humo en octubre.
   No confesemos que aquellos espacios sin escribir nos persiguen el corazón en nuestra propia lengua, con dudas de si huir al campo de invierno o a la ciudad floreciendo luces en su sentido tan ampliamente desnudo de hormigón.
   Sí, disfrutemos de la confusión y la incertidumbre en la que corremos por laberintos a oscuras. Volaremos en un ritmo de cinco pulsos al corazón. Ya, Por favor,
   A escribir en hojas de pintura no sabemos si es seguir con el arte oliendo a obra nueva.
   Tan moderno que me quede atrás junto con el blanco y negro.
   Puede que seamos mundos enfrascados en otros mundos como muñecos de algún dios a punto de cumplir sus infinitos.
   Puede que estemos dentro de esos infinitos.
   Puede que seamos la galaxia que le canta su vida a su dueño o que viajemos al fin dentro del fin con sorpresas como la de que se nos rompa la punta del lápiz en mina de diamantes.