martes, febrero 21, 2017

   Me ahogo y no tengo ganas de llorar.
   Me pierdo. Entre letras y espacios en blanco tengo ganas de sangrar.
   Decisiones, decisiones. Esta rapidez va a acabar conmigo porque no sé nada y, no me lo puedo permitir.
   Qué son estas malditas mentiras que pintan con flores a las mentes vacías.
   Por qué esta voz resonante, hueca no para de vivir en lo más profundo de mi cráneo, que pronto romperá.
   Columpiaré mi cuello en esta espera de media hora, que terminará en cinco minutos. Y dejaré arrastrar por el suelo inestable mis manos amputadas por la pena de algunas cuerdas.
   Una vida en círculo que no cesa. Que termina y nunca se sabe si empieza. Pero se agota como las repeticiones de las horas de un reloj.
   Maldita sea.

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