martes, noviembre 10, 2015

   Escribo recuerdos inútiles que mi cerebro resguarda de la frialdad del mundo en el que vivo y me mantengo atada solo por un hilo. Ya se dan por perdidos a estas alturas y sufren existiendo en mi materia gris. 
   Mis sentimientos arden por la rabia de estar rotos, sin sentir en la piel fluyendo sin rumbo, sin destino y sin acompañantes.
  Me consuelo con voces a lo lejos, escribiendo en papel del '95, hablando de amores que son como el atardecer: cortos rápidos e intensos, como mi caligrafía. Que se resiente por el paso de los años, intentando ser más culta y adulta, que sinceramente, hace tachones decididos e infinitos y empieza a quemar papeles para que por fin todo sea destruido. 

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