lunes, abril 25, 2016

La ley del narcisismo

   Querida, enamórate del pelo
de león con el que amaneces.
   Crea constelaciones con recorridos
imaginarios por los lunares del
cielo de tu piel.
   Enamórate de los cometas amarillos
que vuelan en tus ojos castaños.
   De las cicatrices-marcapáginas
de tu vida que derrochan sentimientos
mezclados con un poco de recuerdos.
   Enamórate de tus silencios-no-incómodos
y la euforia de tus sábados de noche.
   De tus historias que sacas de la música
de las tardes de fechas y apuntes.
   Enamórate de los gritos de piano con susurros
de violines y aulla con las guitarras.
   De tus letras sin medida
con fondos blancos, llevando tinta
a las miradas, esperando con el corazón
a mil en una curva de cincuenta.
   Enamórate de tus pensamientos románticos
que se deleitan en la soledad de una
vela encendida.
   De las salidas de color en el límite
de tus pinturas y, es que, como siempre,
te pasas de la raya al ser tú misma.
   Enamórate de tus fotografías delicadas
a las que llamas restos de tierra
de reloj de arena.
   De querer estallar tu imaginación
para demostrar los sin-límites de
tu inspiración.
   Querida, porque sin darte cuenta
pasas por la vida silenciosa y dando guerra,
porque  miras el mundo como una cueva
en las que en el techo nunca sobran luces.

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